GETTING THINGS DONE: Cambiando Listas de Pendientes por Listas de Acción y Resultados

Para muchas de las personas que se estrenan utilizando el método Getting Things Done (GTD), la primera vez que redactan una lista completa de posibles acciones siguientes, se sienten abrumados. Como consultores en productividad GTD, siempre advertimos al inicio de nuestras intervenciones, que, el indicador de éxito de nuestra intervención será el lograr que las personas se sientan incomodas al empezar a utilizar las practicas recomendadas. La lógica aquí, es que, si no se llega a experimentar alguna incomodidad al empezar a aplicar los rudimentos iniciales de GTD, no estará ocurriendo ningún cambio. Al igual que al iniciarse en el aprendizaje de tocar un instrumento musical o ejecutar un nuevo paso de baile, el proceso de aprendizaje requerirá dejar malas prácticas habituales y adoptar nuevas prácticas eficaces que verdaderamente mejoren el desempeño de la persona en una disciplina particular.

Es demasiado común que las listas de pendientes que redactemos, y que confiamos en que se conviertan en el recordatorio de lo que necesitamos realizar durante el día o la semana, no se pueden “realizar”. Son listas de ideas y compromisos incompletos, que más que decirnos ¿Qué hacer?, lo que hacen es abrumarnos. Estas listas de pendientes, generalmente no dicen nada en realidad (ejemplo: supermercado, tarjeta de crédito, cliente, banco, cuentas por cobrar, ventas, informe, lavandería, jefe, cliente, etc.). Este tipo de listas, lo realmente tienen de pendiente, es que terminar de completar el proceso de pensamiento que nos llevaran a decidir qué es lo que realmente queremos hacer acerca de esas “cosas”. En medio del abrumo y de la urgencia diaria, hemos dejado de pensar y decidir. Pensamos que con solo anotar algo, ya hemos decido efectivamente qué hacer. Son listas de asuntos incompletos que carecen de claridad, y la corrección de esta debilidad, se vuelve una de las principales fortalezas distintivas de GTD: La lista de Acciones Siguientes. Contar con una lista de cosas ya pensadas o CLARIFICADAS, fuera de su mente (en un lugar confiable) le devolverán la tranquilidad y la confianza en cada cosa que haga, diariamente; y aumentara su productividad y mejorara su desempeño.

En la psicología de la lista de acciones siguientes, completamos el proceso de pensamiento y lo llevamos al punto de definir, no solo cuál es la acción física, visible más inmediata, sino cuál es el resultado que deseamos alcanzar que nos permitirá “tachar” este asunto de mi lista (y de mi mente). Acciones siguientes que materialicen la “idea”, utilizando verbos que hagan visible esa primera acción; “ver” cómo es “haciendo”, además de identificar cómo se ve cuándo algo está “hecho“. Descubrirán que “hecho” no se logra muchas veces con esa primera acción, por lo tanto, también será necesario llevar un listado de asuntos que están en proceso de finalización (proyectos), que nos permitan dar seguimiento a que un asunto esté realmente “hecho” o finalizado.

Solo llevando listas de acciones siguientes y resultados deseados, nos permitirán ser más eficientes en nuestra gestión diaria y sentirnos menos abrumados y más seguros y enfocados con todo lo que hacemos.

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