¿Abusa Usted de su cerebro?

Creo que sería difícil encontrar a alguien que diga que su cerebro no es importante (y si lo llegase a encontrar, entonces se preguntaría que tan bien le funciona). Sin embargo, nos encontramos con que muchas personas usan mal sus cerebros. Ellos esperan que su cerebro funcione bien en las áreas donde la ciencia y la experiencia nos indican que simplemente no es posible. Por eso, no explotan su potencial al máximo.

Hemos aprendido lo suficiente sobre el cerebro en los últimos 60 años, como para saber que es potente y confiable para algunas cosas, y limitado y poco fiable para otras. Pensar de forma creativa, conectar los puntos, intercambiar ideas, pensamiento enfocado; todas grandes aplicaciones para nuestra materia gris. Pero, ¿esperar recordar que tengo que comprar aceite de oliva? ¿Tener que recordar una y otra vez que “necesito enviar por email una propuesta a un cliente”? ¿Sólo “medio decidir” qué hacer con los centenares de emails de la bandeja de entrada, dejándolos allí hasta que se “pongan rancios”?  Eso es abuso cerebral.   Por supuesto, si usted es culpable de esto, usted también es el único que puede ponerle fin. Un primer paso sería aprender a identificar las diferentes formas del abuso cerebral que se puede estar infringiendo:

Repensando Cosas. Si su espacio cerebral es precioso, ¿por qué permitirse pensamientos de preocupaciones mundanas más de una vez al día? Los únicos pensamientos que debería tener múltiples veces al día, deberían ser pensamientos que disfrute. Todo lo demás debería ser despachado a un lugar en su sistema de organización, que le recuerde a usted hacer algo al respecto, cuando pueda hacer algo al respecto.

Dejar pensamientos a medio terminar.   Este es primo cercano del re-pensar las cosas. Si usted tiene una bandeja de entrada de emails que se encuentra “a reventar”, imagino que contiene más de unos cuantos mensajes que ya ha abierto, ha entendido de que se trata y que ha vuelto cerrar marcándolos como “no leído” (ritual digital que indica “terminaré de pensar esto más tarde”), para luego dejarlo allí y dedicarse a atender otros asuntos. Y es posible que haya hecho esto mismo, ¡varias veces con el mismo email! Eso no es solamente abuso cerebral, sino ineficiencia. Mejor termine de pensar: ¿cuál es el resultado que desea alcanzar con ese email? En otras palabras, ¿qué tiene que ocurrir para concluirlo y sacarlo de su mente? Y ¿cuál es la siguiente acción visible para poder mover esto hacia adelante?

Tratar de llenar su cerebro más allá de su capacidad.  Desde la investigación de George Miller en la década de los 50’s, sabemos que nuestra memoria de corto plazo es limitada. Sólo hay tanto que podemos tener allí (Miller calculó unos 7 asuntos) antes que las cosas se nos comiencen a perder, o se vayan a la memoria de largo plazo. Y el problema con la memoria de largo plazo es que no podemos estar seguros de cuando las cosas van a volver a salir de ella, disfrazadas de muñeco sorpresa, apareciendo sin mucho orden ni razón. Sin embargo, seguimos viendo a la mayoría de la gente tratando desesperadamente de recordar cosas, a menudo sin éxito, generándose mayor estrés y distracción en su lugar. Es mejor desarrollar el hábito de “vaciar la cabeza” a cada momento, empleando la “cognición distribuida”. En simple español, anotar las cosas, mandarse un email o grabar una nota de voz, o lo que sea necesario para liberar ese precioso espacio mental.

Contar con que su cerebro le recuerde algo, cuando usted desea que le recuerden.  Si no quiero olvidar traer algo importante, ¿confío en mi cerebro para que me recuerde traerlo? Valoro mi tranquilidad demasiado como para confiárselo a mi cerebro.  Identifique las fortalezas y debilidades de su cerebro, y deje de delegarle cosas, que no hace muy bien. Recuerde, sólo usted puede prevenir su abuso cerebral.

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